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«El cuerpo resuelve lo que la mente no puede»

¿Qué tienen en común Beethoven, Mozart, Freud, Kant, Dickens, Darwin, Steve Jobs y Woody Allen? Al menos dos cosas: todos aportaron grandes ideas a la humanidad… y todos eran asiduos «caminantes«.

Por mencionar algunos casos, es bien sabido que Beethoven daba, cada día, «largas y vigorosas caminatas» por la ciudad siempre acompañado de papel y algunas hojas pentagramadas en su bolsillo. Sigmund Freud, otro asiduo caminante, se dice que caminaba «vigorosamente» a diario por las calles de Vienna. También son bien conocidas las anécdotas de Steve Jobs, en las que solía a tomar grandes decisiones (o resolver grandes problemas) dando caminatas por los alrededores de Apple.

Todos ellos apelaban al movimiento para activar su creatividad.

La relación cuerpo-mente es muy estrecha, en todo sentido. «El cuerpo resuelve lo que la mente no puede» (M. A. Puig) y así como cuando no expresamos nuestras emociones nuestro cuerpo comienza a somatizarlas (y a veces convertirlas en enfermedades), cuando le prestamos un poco de atención al cuerpo, éste le da un impulso a nuestra mente para que genere las mejores ideas.

Y al parecer, una de las formas más efectivas de prestarle atención a nuestro cuerpo es a través del movimiento.

En la Universidad de Stanford, los profesores Schwartz y Opezzo hicieron un experimento (1). Reunieron a un grupo de estudiantes en una sala en la que solo habían un escritorio y una cinta de caminar. Allí, les pidieron realizar algunos tests de creatividad bastante sencillos como esos en los que hay que pensar usos alternativos para un objeto común. Luego, repitieron el mismo ejercicio, pero esta vez invitando a los estudiantes a que lo hagan mientras caminaban en la cinta. «Para practicamente todos los estudiantes, la creatividad se incrementó mientras caminaban. La mayoría fueron capaces de generar un 60% más de ideas de usos para un objeto. Y estas ideas eran nuevas y apropiadas»

La creatividad es un fenómeno dinámico, y suena lógico que sintonicemos mejor con ella cuando estamos en movimiento. Caminar, correr, hacer ejercicio, activa nuestra circulación, irriga el cerebro y eso facilita las conexiones neuronales que se encargan de activar los procesos de asociación de ideas. Además, la actividad física sostenida durante al menos 20 minutos favorece la producción de serotonina («la hormona del bienestar»), adrenalina (una hormona que, entre otras cosas, nos despierta y agiliza el pensamiento) y la dopamina («la hormona de la felicidad»). Así, «la forma en que movemos nuestros cuerpos cambia la naturaleza de nuestros pensamientos» . (Ferris Jabr, 2)

Solemos creer que la creatividad es un fenómeno que sucede solo en el dominio de nuestro cerebro, y olvidamos el rol protagónico del resto del cuerpo. Y olvidamos que, en gran medida, la información que entra nosotros – los elementos que luego utilizaremos para crear – lo hace a través de los canales de los sentidos (visión, oído, tacto, olfato… ¡e intuición!). Cuidar nuestro cuerpo, prestarle atención a sus necesidades, estimular nuestros sentidos es una forma de agilizar nuestra mente y generar más y mejores ideas. ¡Y una mente saludable genera ideas saludables!

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