Qué fue primero… ¿el descanso o el esfuerzo?

¿Descansar para poder esforzarnos o esforzarnos y luego descansar? ¿Nos tomamos un receso y luego comenzamos con toda la motivación? ¿O nos esforzamos para luego descansar y recuperar energías?  ¿Qué funciona mejor?  No existe una respuesta universal para esto. Cada persona, cuerpo y mente tienen sus propios tiempos para los períodos donde elegimos exigirnos y aquellos donde necesitamos despejarnos. En función a esto, existen dos verdades:

Ambos períodos son necesarios. No debemos vivir en una exigencia extrema y constante, asi como tampoco “dormirnos en los laureles” y no dedicar tiempo a aquellas tareas y proyectos que nos entusiasman. Lo anterior no sucede sin un ingrediente mágico: la disciplina. Esta palabra que muchas veces nos despierta sentimientos encontrados es la clave

para medir nuestro esfuerzo, permitiéndonos avanzar sobre aquello que nos interesa y al mismo tiempo respetar nuestros niveles de energía, que son los que nos mantienen en acción. Así como esfuerzo y descanso son dos cara de la misma moneda, la mano que la arroja al aire es la disciplina. Sin ella, esfuerzo y descanso quedan librados al azar… y eso no suele dar buenos resultados. ¿Cómo te llevas con esa palabra?

Flor Ortelli