Sobre la importancia de irse al carajo

El “carajo” era la canasta ubicada en lo alto del mástil de los barcos antiguos, el lugar más lejano posible para estar a bordo de una nave.

En mi país (y seguramente en muchos otros), “irse al carajo” es una forma de decir que alguien fue más allá de los límites, que rompió convenciones, que hizo algo que no estaba previsto o que no tenía demasiado sentido dentro de lo esperable.

Yo, de tanto en tanto, siento la necesidad de irme al carajo creativamente, darle una oportunidad a una idea que, en un primer momento, parece no tener sustento, no cerrar por ningún lado o incluso resultar un poco absurda.

Muchas de esas ideas fracasan, pero también es cierto que, cada tanto, alguna de esas ideas sucede

Esta semana apareció una de esas ideas que se van al carajo en mi mente. Ya empecé a mover las piezas. No todo depende de mi pero quizás, solo quizás, encuentre algunas voluntades en el camino que me ayuden a hacerla posible.

Por el momento no puedo dar más detalles, solo el testimonio de lo genial que se siente, de tanto en tanto, irse al carajo.

Gracias por leerme,

Facundo