“Papá… ¿por qué todo va para atrás?”

Me pregunta Cielo desde el asiento trasero de la camioneta mientras avanzamos hacia nuestro destino.

"Porque nosotros vamos para adelante. Y cuando uno va para adelante… lo demás queda atrás" – Le respondo… y me doy cuenta que es una respuesta más simbólica de lo que había imaginado.

¿Y por qué? – Repregunta.

Y ahí me deja "procesando". Me pasa siempre. Tengo una primer respuesta para todo… pero con frecuencia ante la repregunta, me veo forzado a usar un poco más el intelecto… o la imaginación.

¿Por qué hacés la cosas cómo las haces? ¿Por qué te va como te va? ¿Por qué lograste lo que lograste? ¿Por que fallaste en lo que fallaste? ¿Por qué soñas lo que soñás? ¿Por qué postergás lo que postergás?

Cuando tengas la respuesta a cada pregunta vuelve a preguntar: ¿y por qué?

Ahí empieza la magia. Porque cuanto más indagamos, más nos vemos obligados a salir de las respuestas cómodas. A abrir el pensamiento. A imaginar nuevas conexiones. Esos son los momentos que despiertan lo verdaderamente creativo en nosotros.

Entonces, te propongo algo simple

Identifica algo estancado en tu vida/proyecto/emprendimiento. Luego pregúntate por qué lo está. Responde… y hazte de nuevo la pregunta.

Después otra vez… Y otra vez… Y otra vez…

En el ejercicio vas a descubrir que además de "ir profundo"… también de algún modo comienzas a ir hacia delante. Y al hacerlo… algunas cosas pueden quedar atrás 🙂

Gracias por leerme,

Facundo Arena