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Es hora de admitir que algo se terminó.
Odio el paso del tiempo. Odio que el segundero avance implacablemente y mi barba se haga cada vez más blanca. Que las personas queridas se vayan. Que las canciones hermosas terminen y que los viajes soñados lleguen a su fin.
Por momentos me gustaría que todo dure para siempre… pero ¿qué tal si así fuera?
“Todo lo que se repite en exceso tarde o temprano termina perdiendo el sentido” me recuerda la parte de mi que sabe. ¿Hacemos la prueba? Repite en voz alta la palabra “laboratorio” sin parar durante un minuto. Verás que al cabo de unos instantes la palabra pierde significado para ti.
El hecho de que las cosas terminen es lo que les aporta verdadero significado en nuestras vidas. Por eso las valoramos. Si fueran eternas, tarde o temprano las normalizaríamos y nos aburriríamos de ellas.
En este momento de nuestras vidas hay algo que está llegando a su fin. ¿Puedes identificar qué es? ¿Puedes agradecerle y soltarlo finalmente? ¿Puedes hacer lugar para lo próximo que no querrás que termine?
Te deseo muchas ganas de vivir algo nuevo.
Facundo
