El valor simbólico de los objetos cotidianos…

Tengo una mochila Timberland que compré hace casi quince años, y ya tuve que cambiarle el cierre dos veces. Está toda gastada, pero no la quiero cambiar porque esta mochila es mi hogar cada vez que me alejo unos kilómetros de casa…

En el estudio, tengo una ramita del arbol que está en la puerta de Abbey Road en Londres (el legendario estudio donde grabaron Los Beatles, Pink Floyd, Queen, etc.). Está allí para actuar de "lazo espiritual" con ese mítico lugar.

Tengo un par de zapatillas New Balance 990 que ya están todas cachuzas por haber recorrido desde Tokio hasta Okinawa pero las voy a utilizar hasta el día en que el tamaño de un agujero me enfríe el pie…

Estos son de los objetos que más valor tienen para mí hoy no por lo que son, sino por lo que representan. Su carga simbólica me aporta narrativa y sentido. Quiero tenerlos. Quiero que sean parte de mis días y conservarlos, más allá de su estado, porque me ayudan narrar la historia de mi vida.

Facundo Cabral decía que había que tener pocas cosas:

"Cuando uno se compra un reloj, uno cree que tiene el reloj pero en realidad es el reloj el que lo tiene a uno".

Sabias palabras ¿no?

Tener pocas cosas que tengan una alta carga simbólica nos ayuda a mantenernos libres, enfocados, conectados con lo que nos importa.

Ese es uno de los grandes pilares del esencialismo. El modo en el que intento vivir cada día de mi vida.

Ahora mira a tu alrededor… ¿qué historia cuentan las cosas que llevas contigo?

Facundo Arena