Ante lo inesperado…

En las últimas tres semanas se fue al tacho lo que había proyectado para el primer semestre del año. Los planes cambiaron abruptamente (¡para mejor y con buenas noticias!) lo que requirió una organización familiar, personal y profesional muy rápida para dar respuesta a los nuevos planes.

¡Qué energía demandan los cambios! Ante ellos hay dos caminos: quejarse y refunfuñar porque las cosas no salieron como teníamos pensado; o adaptarse rápidamente a lo inesperado tomándolo como oportunidad.

Ante la demanda de energía, atención y proyección es necesario administrar nuestros recursos y distribuirlos de manera apropiada. Para eso, volvemos a lo básico: distinguir lo urgente de lo importante. Aquí una herramienta para determinar cómo avanzar:

Lápiz y papel. Una línea central en la hoja. Por la izquierda, el título URGENTE. Por la derecha, el título IMPORTANTE. Parece obvio, pero no es lo mismo hacer este ejercicio de manera mental que de manera escrita

Ahora pregúntate:

¿Qué parte de esta situación es urgente de atender porque sucede primero? ¿Qué parte de esta situación es importante porque ordena otras tareas relacionadas? ¿Qué partes de esta situación están sujetas a condiciones? ¿Qué partes de esta situación  más que otras?

Crea listas en ambas columnas en función a tus respuestas.

Como decimos en mi país, "que el árbol no nos tape el bosque". Este pequeño ejercicio te ayudará a ampliar la perspectiva ante los cambios de planes inesperados

Al final de cuentas, "el hombre propone, Dios dispone" y la creatividad construye el camino.

Gracias por compartir virtualmente este ratito conmigo.

Flor Ortelli