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Ok, cierra los ojos…
Prueba esto ahora mismo:
Cierra los ojos. Lleva tus dos dedos índices uno hacia el otro hasta que se toquen en el aire. Luego toca con un dedo la punta de tu nariz.
Lo más probable es que no falles. ¿Por qué? Porque tu cuerpo sabe dónde está, incluso sin mirar. A eso se lo llama propiocepción. Tus músculos, tendones y articulaciones envían señales constantes a tu cerebro, que tiene un "mapa interno" de ti. Es por eso que aun sin ver, confías en esa memoria corporal. Tu intuición creativa funciona igual que tu propiocepción: aunque no siempre veas el resultado final, hay una parte de ti que ya sabe a dónde ir.
Confiar en ese "mapa interno" requiere práctica y enfoque. Idea: Cada día, dedica un rato a avanzar en una idea sin sobrepensar cada paso. Como cuando llevas tus dedos a tocarse con los ojos cerrados: muévete, prueba, ajusta en el camino. La claridad muchas veces llega después de la acción, no antes.
