Hablando de ventanas…

Un ejercicio creativo que solo toma cinco minutos y no solo te ayudará a ejercitar tu capacidad de generar nuevas perspectivas ¡sino que también puede ser muy revelador!

1. Elige un objeto o rincón cotidiano. Algo que ya no mires: una puerta, una taza, una pared, una silla, una ventana.

2. Obsérvalo como si no fuera tuyo. Imagina que alguien lo dejó ahí como pista, como si fuera un mensaje.

3. Preguntale qué escena esconde. Si este objeto fuera una ventana… ¿a qué paisaje podría llevarte? ¿A qué época? ¿A qué recuerdo? ¿A qué posibilidad?

4. Escribe o dibujá la primera imagen que aparezca. Sin juzgar ¡eh! Deja que hable.

5. Cierra el ejercicio con esta pregunta: “¿Qué parte de mí ya estaba acá y recién ahora estoy viendo?”