En estos días no cerré un ojo

Esta semana sucedieron dos cosas que, sin lugar a duda, conforman el ABC de vivir una vida creativa:

En primer lugar, el Jueves fui un día especial. Lo anoté en mi calendario como si fuera un cumpleaños para acordarme de aquí en adelante de que me animé a hacer algo que requirió el 100% de mi valentía: envié a imprimir 200 ejemplares mi primer libro.

Postergué ese momento por meses a conciencia de que buscaba el detalle que convertía en excusa para evitar atravesar todas las emociones que me viene siguiendo hace días: alegría, entusiasmo, miedo, ansiedad.

Nadie está exento de lidiar con esos nervios que un rato se tiñen de entusiasmo y al otro rato de temor. Y quienes nos dedicamos a la creatividad sabemos muy bien de qué hablamos cuando hablamos de incertidumbre…

Con todo eso encima, convertí ese archivo que tan bello se ve en digital (pero tan fácil es de seguir y seguir modificando) y transformarlo en esa versión física que tanto me ilusiona.

Sin conocer el futuro, sin saber exactamente qué sucederá, elegí plantar los pies con fuerza ante el miedo y decirle SI a mi proyecto. 

Asi que pronto, muy pronto, esa idea que vivió por tanto tiempo en mi cabeza de repente va a tocar mis manos

Aprendizaje creativo 1: Tu convicción por convertir tus ideas en realidad tiene que ser más fuerte que cualquier excusa.

Pero, esto no sucedió sin darle lugar también a lo segundo que quiero contarte…

El miércoles pasado comenzamos el programa de Autoliderazgo. Cada vez que uno de nosotros está facilitando, el otro junto con Naty está respondiendo consultas por el chat, mails que llegan, brindando asistencia a las personas que participan.

Normalmente, no estoy haciendo el ejercicio ya que mi atención estaba puesta en otro lado. Pero esta vez, la clase venía tranquila, y tuve un momento para hacer lo que Facu estaba facilitando.

En un momento, el ejercicio planteó una pregunta: ¿Qué te pacifica?

Mi marcador se frenó. No supe qué responder. No vino nada a mi cabeza. No pude encontrar algo, en este momento, en estas últimas semanas que significara un momento de paz. 

Me anoté la pregunta en un post it y la pegué en la computadora. Estaba desconcertada.

Al día siguiente, tuvimos una reunión con Facu y Naty, exclusivamente para charlar. Sin temas del trabajo, sin mails pendientes de responder. Solo para ponernos al día de nosotros.

En la conversación les muestro el post it. Ambos me miraron extrañados: "¿Qué te anda pasando?"

Después de un rato de debate me di cuenta: en la voragine del hacer, me había olvidado de pausar. De volver a mi. Fue más rápido mi cabeza y capacidad de ejecución que lo que el cuerpo me permitía.

Ahí es cuando me dijeron: "Hacé cosas con las manos. Volvé al arte. Dale un descanso a la cabeza que ya hizo suficiente."

Y cuanta razón tenían. Anoche dormí, de nuevo. Tranquila. Después de días despertándome a cada rato, pensando en qué más hacer, en qué tengo que armar, en quién tengo que llamar. Después de días pude encontrar ese rato que

necesitaba volver al entusiasmo tranquilo, ese que sucede cuando las manos hacen lo que el corazón necesita.

Aprendizaje creativo 2: Cuando nos sepas por donde seguir, acude a tus personas vitamina.

Gracias por leerme.

Flor Ortelli