¿Dónde está la luna?

Al atardecer solemos ir con mi hija Cielo a jugar al parque. A veces, se hace de noche rápidamente y el lugar se convierte en una especie de bosque oscuro.

– ¿Puede venir el lobo? – ¡¿Dónde está la luna!? – respondo rápidamente

Es un modo de distraerla y jugar a encontrarla. Siempre lo hacemos (pero no siempre en el mismo lugar, esa es la gracia del juego).

Me parece una metáfora maravillosa para nuestros propios bosques oscuros. La luna puede ser todo aquello que, aún en la incertidumbre o la adversidad, brille para tí. Una persona, un proyecto, una idea.

¿Dónde está la luna para ti?

– ¡Ahí está! – grita con alegría al encontrarla.

– ¡Ganaste! le digo.

Ella sonríe y siempre siempre termina con la misma frase: "Parece que siempre nos acompaña ¿no?"

Así parece Cielo, así parece.