No es que los demás sean mejores que nosotros…

“Todo lo que ves a tu alrededor fue creado por personas que no son más inteligentes que tú” dijo alguna vez Steve Jobs en una entrevista y me cayó como una granada en la conciencia. Y eso no significa que todos tengamos el mismo coeficiente intelectual, sino que cada uno de nosotros es muy bueno/muy capaz en algo en particular. Todos somos iguales de capaces en lo de cada uno.

Sin embargo no es así como solemos sentirnos:

“A ella le sale mejor que a mi”
“No tengo lo que se necesita”
“No estoy para eso”
“Él es un afortunado por que…”
“Todo lo que hago me parece malísimo”

En el juego de la comparación, nosotros aún siendo los jueces, siempre sacamos el menor puntaje. Entonces no arriesgamos, no jugamos, no exploramos, no intentamos, y terminamos construyendo una cajita en la que “vivimos lo que creemos merecer”. Allí dentro poco sucede, y eso ya lo sabés.

No es que los demás sean mejores que nosotros, es que nosotros no somos mejores con nosotros.

Todo comienza con asumir que hay una parte de nuestra que nos es absolutamente desconocida. ¿Y si esa parte es la que tiene la capacidad de hacerle una muesca al universo?

El solo hecho de plantear la posibilidad nos puede ayudar a despertar la curiosidad.